sábado, 7 de marzo de 2015

Svankmajer y el cine.

Existe algo así como un mito surrealista. Caí bajo la influencia de ese mito en los años cincuenta, cuando el surrealismo era considerado en Checoslovaquia una ideología trotskista, aburguesada y decadente, peligrosa para el socialismo, y cuando las obras surrealistas eran eliminadas de galerías y bibliotecas. Estoy seguro de que no se elige el surrealismo, sino que el surrealismo le elige a uno. No es una cuestión de libre opción. Se trata de un estado mental.

Para mi creación, la participación en un grupo tiene una significación fundamental. Los temas elaborados paulatina y colectivamente en el grupo surrealista se proyectan siempre de alguna manera en mi trabajo individual. Por citar un ejemplo, el tema de la morfología mental se refleja en las películas En el sótano y Jabberwocky, así como en mi interpretación de la Alicia de Caroll. El tema del miedo en La caída de la Casa Usher, El pozo, el péndulo y la esperanza y otras (estos dos temas, mutuamente relacionados, forman el eje de todo mi trabajo creativo); de forma similar, también el tema del sueño, en un guión no realizado, "Huida de la depresión", y en la Alicia, concebida como un angustioso sueño infantil.


Jan Svankmajer, sobre el cine. Para ver, cierra los ojos. (ed. pepitas de calabaza 2012)






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